lunes, 24 de marzo de 2008

Culinario

Está de pie en un balcón o terraza. De espaldas. Y lleva puesto un delantal de cocina que se agita con el viento. Hay sombra debajo de modo tal que lo blanco del delantal se recorta nítidamente contra lo negro de vacío. Ha cocinado? Tiene aún apetito y lo grita en silencio ante el mundo apagado? Aquellas luces se encienden por ello o las aviva un desvelo? Cuánto hace que está allí como un resto del hogar y cuánto humo le cabe en el pulmón laborioso? Y si ha cocinado, lo ha hecho con su pasado y ha logrado que esa metáfora funcione? Está parado y su inmovilidad se potencia con el viento.

3 comentarios:

Lucía.uy dijo...

Como me gustan estos poemas tuyos, donde lo cotidiano y el paisaje, siempre me resultan reconocibles!!
un abrazote

hugo luna dijo...

un abrazo Lucy, me alegro que así sea!

MARIANA dijo...

estos intercambios de emociones que permiten los blogs, los vivo como un privilegio. gracias por tu visita y nos seguimos viendo, realmente es un gusto.

fría felicidad

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en memoria

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