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viernes, 4 de diciembre de 2015

Una cáscara en el mar





Dios se ha concentrado en un limón
En la rama más baja, Dios
Madura
Sin embargo el patio dista
De una cúpula
Sus campanas son azahares
Su rezo se exprime en la luz
La mañana que ese limón se parta
Una cítrica belleza inundará al mundo
Una estrella en el cielo será una semilla

Una cáscara en el mar será nuestra barca





jueves, 26 de noviembre de 2015

La luna es un satélite oscuro





Para mí que hoy es sábado
Lo digo con toda la paja
Ronronean motores de pibes
En la yeca
Humedad en los platinos
Y en las sienes
La luna me está volviendo loco
Lo hará hasta que no empiece
Su proceso inverso
Y se deshaga en su hermanastra de leche
Para mí la luna es un satélite oscuro
Disfrazado de luz
Sin ánimo de citar a los científicos
Lo digo desde esta confusión de calendario
Que empieza con una alegría al corazón
Y termina con el corazón en la garganta





martes, 24 de noviembre de 2015

Aquello obtenido






Nadie quiere se detenga
En algún momento
Descenderemos
Ni el alto horizonte
Ni la efímera espuma
Vamos atentos a la música
De allí nacen palabras
Nombre nunca pronunciado
Que refiere al silencio
Todo bajo el sol y la sombra
Respirando el mismo aire
De vez en cuando cavamos
La superficie
Con el cuenco de la mano
Y aquello obtenido se escurre
Como arena




martes, 17 de noviembre de 2015

Prendido del rodar




Del no venirnos
Estuvimos
Como del pasamano de un tren
Veloz
Igual que esos rieles
Brillan los ojos
Los de fierro pasado por la fragua
Y del mismito hierro de la lluvia
Alerces y pinos sin nieve
Delgados en la blanca extremidad final
Sin saber un pepino de la flora
Que alegra a las montañas
Allí tenemos que ir
Siempre pendiente la promesa
El viaje
Siempre latente abajo

Prendido del rodar

sábado, 14 de noviembre de 2015

La luz abnegada




Entrando
Hay kilómetros
De flores amarillas
El campo todo se ve feliz
En ese color de melancolía
Saliendo ocurre lo mismo
Puesto que éstas permanecen
En el recuerdo
Y también a manera de alfombra
Sobre la que sería imposible caminar
No me canso de mirar
Ese altruismo que le es propio
Al fuego que se quema
Al bosque encandilado por la luz
Abnegada





jueves, 12 de noviembre de 2015

Utilidad del poema


Quiero este poema me limpie la pieza
Vaya mañana a trabajar por mí
Si no pudiera hacerlo
Lo maldigo
Oh letra sucia del embelesamiento
Borra del peor de los vinos
Tinto espejismo de la soledad
Quiero que este poema lea  
La espantosa novela
Y recuerde hasta el fin de los días
La gráfica de tapa que mejoraba con la mancha
De salame y carmín
Si no pudiera hacerlo
Lo condeno
Oh débil memoria
Oh ladina sensibilidad
Quiero este poema sea un campo
Florecido
Haga real el sobrecogido temblor
De la flor
Si así no fuera lo maldigo

Oh empedernido otoño de avieso corazón

miércoles, 11 de noviembre de 2015

La más estrepitosa y cantarina verdad



Yo no quiero ser pobre, estar acuciado. / Pero tampoco quiero ser rico. D. H. Lawrence


He sido acusado de resentido
Seguramente con alguna razón
Incluso los ricos pueden poseer
Tal (d)efecto, lo que
Para mí es una virtud
Me reconozco como pobre
No ya porque he pasado tardes enteras
Bajo un techo lleno de goteras
En el más puto invierno
Ni tampoco en su carga simbólica
La pobreza no es literatura
La carne se muestra en el hueso
En la privación de dos níqueles
El kilo de puchero
Es como dice Lawrence, el orgullo
Se viste en el follaje
O no dice así?
Los ricos sabrán ellos lo que son
Yo soy pobre
Y cada vez que sopla el viento
Cada vez el viento dice presente entre ramas
Sube o baja con la savia
La más estrepitosa y cantarina verdad de la vida






martes, 10 de noviembre de 2015

Aquello soñado la tarde



Para Gabriela


Hasta hace poco
La vida pasaba entre delgadas napas
Pesaba arrastrarse en la mañana
Lo que parecía luz arenilla
De nada vale una crónica
Exhaustiva de tanto empobrecimiento
Ésta es una playa nueva
Del mismo tono que la placenta
Nacida del embarazo del mar
Del angosto río
Y del ala rasante sobre la superficie
En este espejo puede verse lo inmenso
Aquello soñado la tarde
Avistada por dos o tres niñas con su enojo
Una tarde una sola tarde
Hace pocos días






lunes, 9 de noviembre de 2015

Sin levantar el velo





Para Silvia, en memoria

Sin levantar el velo
Danza
La niña y la otra
La ajena
La raptora
La egoísta demencial
Secuestra
Una pequeña y eterna
Una de corazón herido
Una dormida y puro
Sueño
Habla (me habla)
Y le estoy escribiendo
Porque el camino de la letra
Es de insalvable devolución
Respira entre grafemas
Un aire
Que apenas mueve
Tormentosas ramas de ausencia




viernes, 6 de noviembre de 2015

El niño que fuimos



Antes de ser mujer / fui pájaro/ y fui niña – Luna Miguel


Antes de ser pájaro
Fui ceniza
Y fui niña

Antes del tórrido ejercicio
Del onanismo

Antes de las tardes fálicas
En las que el sol ardía como una cópula

Antes de permanecer
Sentada en la piedra blanca
De la arcilla materna

Fui niña en un corazón de niño
Dado a los géneros de la violencia

Fui ceniza de otros
En los que se notaba claramente
La mano levantada

Y muertas sin espalda
Ni remordimiento

De ceniza es el color de nuestros ojos

Aunque no lloremos un llanto de ceniza

Mi infancia ha quedado adelante

Nadie se pregunta
Por qué hablamos como adultos

Del niño que fuimos



miércoles, 4 de noviembre de 2015

Mi dios se entretiene




Mi dios vive en un mosaico
En el interior de una casa vacía
En momento de niño
Mi dios escribe endecasílabos
Aunque ninguno de sus rombos
Trame para el juego
Si uno mira detenidamente
El piso se convierte en un acto de fe
Entonces cuesta poco cruzar la mañana
Hasta el umbral de otro día
Sosteniendo igual que los árboles
Ramas de hojas entumecidas
Respiraciones bajo tierra
Como la casa es pobre, pero
Amplia
Mi dios se entretiene debajo de la mesa
Contando las migas que caen

Mirándole las rodillas a la más bonita




martes, 3 de noviembre de 2015

Alforjas gastadas




Preferiría quedarme mirando el río
Todo el día
Su poderoso trazo sobre la arena de la orilla
Su pacífico paso destronando deidades
Mirando la gramilla
Que a los ojos de mi pequeña imaginación
Canta como un ciprés entre cipreses
Pero todo el día
Todo el día de la vida
Todo el día que dura desde que sale el sol
Porque es verdad el sol nunca se pone
No hay puesta de sol en el mundo
Que pueda parecerse a esta forma de medir
El tiempo
Quedarse de estar
Mirando en un gerundio imperdonable
Como pasa el río liberador
Río de reír de agua infinitivo  
De agua que moja las secretas reservas
Que aún persisten en las alforjas gastadas
De nuestro pensamiento







lunes, 2 de noviembre de 2015

Las plumas que flotan en mí





Alguien me diga por qué el mundo
Al caer la tarde también cae su verdad
El desgarramiento se produce por una tristeza
Dentro de sus facultades
Yo no voy a discutir con Schopenhauer
Los animales que duermen en mí tienen sueños
Feos
Por ejemplo el elefante volvió a sostener la tierra
Para que un niño se asomara ante el vacío
Los ojos del niño lo dicen todo
Alguien me diga por qué la pluma
Al flotar el alma también ama su silencio
La única música que acompaña es el aire
Y por fuera del pentagrama el milagro
De soplar entre cañas
Los pájaros que vuelan en mí
Tienen una constelación en el vuelo
Pero comen en el patio pequeño del fondo
Las plumas que flotan en mí
Se dicen a sí mismas que jamás caerán
Más allá de los límites permitidos por su complejidad





domingo, 1 de noviembre de 2015

A la misma hora

Los vasos distribuidos
Al costado derecho del mostrador
Detrás una reserva, igual
En estantería desfiles quietos de
Botellas
En la fiambrera el queso incólume
Puede un queso lucir así detrás
De la malla de alambre fino?
Los gauchos llegan siempre a la misma
Hora
Atan el caballo en la horqueta
Que da sombra a la vereda dejan la bicicleta
Sin bajar sus petates su bolsa de pan
Su destino changueado
Yo les digo gauchos
Son negros que bajan hacia el barrio
Lindero con el final del pueblo
Algunas veces juegan cartas por monedas
Otras veces juegan vida por centavos
Los límites de este universo están dados
Por el espesor de las copas




viernes, 30 de octubre de 2015

Con la nervadura de la noche




Mi diálogo es
Con la nervadura de la noche
Hay otras venas amigas
Que destilan lo mejor
Algo verde rezuma
En su más absoluto silencio
Oh porosidad de la legua
Oh baba inmaculada
Tu palabra es de infinito temblor
Lo que puede la luz
Es propia demolición
Inmolación
Con interlocures distraídos
Que en la noche balbucean

Con la sombra







miércoles, 28 de octubre de 2015

El Crispín de mi padre





Mi padre decía que el Crispín era un pájaro raro
No solo cercado por su leyenda sino minado
Por su soledad
Lo decía creo él mismo como un pájaro
Un tipo perdido en el monte
Trepado a la sombra de una rama fatal
Desde entonces me acompaña un aura
Una luz teatral y bucólica
En la que peligra un hilo un pelo de mujer
Abandonado en su columpio
Confundido con las babas del diablo
Y las antiguas enredaderas del tiempo
Aquí, en la ciudad, entre el cemento
Jamás se oye el canto de uno
No obstante hay ciento de ventanas quejosas
Brillos silenciosos, farfullo de labio apretado
Hombres que laten con el corazón del pájaro
Raro siempre herido de muerte por su mito






lunes, 26 de octubre de 2015

Miro como por una hendija





Perdonadme, desiertos, por no correr con una cuchara de agua – Wilslawa Szymborska


Perdón no pido por escupir tu suelo
Tu sueño
Me he convertido en aquello que no quiero
Un desierto sin sed una cuchara
No imitación de la mano
No cavidad del tiempo
Una cuchara de huesos disecados
No pido perdón a la piedra por hundirla en el río
Ni al espejo por romper su hielo de recuerdo
El río es infinitud de estrellas
El cielo es más pequeño que el mar
Todo aquello que nace del agua es perdonado
Por su ropaje
Miro como por una hendija
Me pega una basura en el ojo
Perdón a la inmaculada vanagloria por no acudir
A su servicio
Ni a la prudencia por no salvar su gloria
Suponiendo que hubiera un fondo
No hay perdón en el fondo
El fondo es una convención normada por la culpa
Hay una valla una tranquera y ni el viento
Pasa por ella
La palabra desierto me recuerda a los límites del poderío
A la campaña que repiten inexorablemente
Los imbuidos de la orden ceremonial
Solo sé que la muerte viene disfrazada de niña buena
Aunque todos sabemos la muerte no es buena
No es mala
Hace su trabajo ingenuo pagada por el silencio
Y secuestrada por la ausencia
Cómo haré para pedir perdón con esta boca cocida
Cocinada por hilos agujas fuegos de la saña

Perdón entonces, y gracias





viernes, 23 de octubre de 2015

El juego ese





querías ver, te tapabas ambos ojos para ver – René Daumal




Acuérdate del lanzamiento de la bola que partió el campo en dos, la helada de la madrugada
Del agua congelada  en el pico de la canilla del patio, dura como el dedo de un ahogado
Acuérdate no para volver allí sino para temblar por su incidencia en el hueso
En la lengua del canto
Acuérdate cuando vino desde el horizonte un viento que traía una mano que tocó tu hombro
El pájaro de tu hombro herido de alas rojas y de espera
El pájaro de tu pensamiento rodeado de espantapájaros, asustado, aterido, ensombrecido. Un golpe en el hombro. En la cornisa del cuerpo
Acuérdate del pavor en aquellas habitaciones y del lustro que subiste empecinadamente nada más que por subir porque el tiempo entonces importaba poco, verde en los ojos de la madre selva y las ramas recién brotadas
Acuérdate del lomo de los libros, menos brillantes que el lomo de los estibadores e igualmente al filo del río profundo, llegados en barcos cargados en sus bodegas con letras de plomo y tinta sin filtrar
Acuérdate del poema que te dejó duro. Jamás volviste a respirar. No pudo el aire conseguir su diafanidad hasta entrada la ausencia en la nada o viceversa
Acuérdate de la espalda y no del rostro
De la perspectiva que dibuja el camino cuando aún se puede ver el brillo de la piedra y los finos cables electrizando el cielo
Acuérdate de la vez que se perdió una niña y en la plaza florecían rosas negras y había ratas sentadas en los bancos en los que hasta entonces se sentaban estudiantes risueños, bulliciosos de ruido bello
Acuérdate querías ver, querías adjudicar a tus ojos el poder de materializar lo imaginado: te quedaste mirando un árbol que se convirtió en la columna vertebral de tus sueños
Los ojos, siempre cerrados, te vieron por dentro.  El juego fue ese: ponerle nombre, mover las ramas y que el mundo entero deje caer sus hojas





fría felicidad

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