martes, 9 de septiembre de 2008

sólo once años

con estas cosas no se puede hacer literatura. yo no puedo. de modo que narraré lo acontecido según testimonio de los vecinos. la niña se había lastimado hacía unos días. su padre la curó y luego de esto volvió con algo mayor: un clavo oxidado en su pie. su padre la curó y la niña parecía evolucionar en su infancia descalza, bien. hace una semana y algunos días la niña tuvo fiebre. la llevaron al hospital, pero en el hospital, un médico, le dijo que seguramente incubaba algo. una gripe, una varicela. la niña empeoró y su fiebre subió por las nubes. volvieron al mismo centro de salud. al que van todos aquellos que no cuentan con obra social y seguros y demás. no es nada le dijo el médico. no tiene otros síntomas que no sea esa fiebre. hace un par de días la atendieron y le dieron el traslado a un hospital de la capital de la provincia. hoy a las seis de la mañana la niña murió. está muerta. la mató el tétano. aquí a poco más de media cuadra la están velando en un salón de la capilla del barrio. el mismo que sirve para fiestas en ocasiones festivas.

5 comentarios:

Irene Gruss dijo...

no, no se puede hacer literatura. igual va esto quecasi, se le parece:
Todos andan trasteando tu casa,
los campos, la sombra que te han dejado
los rapiñadores.


Buscan el asedio, el hambre, tu cuerpo
a la intemperie, las manos deshechas
y la palabra opaca.


Todos pasan a conocer la necesidad,
y tú en la noche con lo perdido
hociqueas el agua de la lluvia.


Algunos hablarán de batallas y héroes;
de parientes, de honores y banderas,
mientras otros afuera tiritan.


La patria es linda y de algunos, las planicies
donde la hierba vive y la hacienda come
y colma.


Nosotros, los que entregamos los muertos,
aguaitamos el olvido en la flor violenta
de los boliches.


Siempre se habla o compone un canto;
se entretienen con valentías que no han usado
ni sufrido.


Y las viejas señoras chacharean en grandezas
y no saben completar un mate
ni peinar un muerto.


El tiempo crece y pasan las lunas inmensas
y lustrosas, y corre el viento hermoso
salpicado con el día.


Vuelan los cuervos de laguna por el vacío, libres,
pintando el cielo con sus cuerpos serenos,
debajo de las nubes.


¡Y tanta rama ardida en el desierto!


Ricardo Molinari

hugo luna dijo...

gracias Ire... hacia mucho que leía a M.

Unknown dijo...

Tremendo, y -si cabe- digno de un país atado con alambres y encima oxidados. Esto es lo que se dice una muerte evitable y que tanto llenan las tristes estadísticas de Argentina. Lo siento. Y da mucha bronca.

Tenés un muy buen blog.
Saludos.

hugo luna dijo...

hacía mucho que no leía a... eso quise decir... y gracias Máximo por tu sensible visita, saludos, si... la verdad dan ganas de salir a patear puertas y cabezas... eso es impunidad y casi diría crimen organizado... de blanco, eso si, frente a los negritos... es un horror... estos días los pibes del barrio estan callados

Lucía.uy dijo...

Muchos años atrás los mexicanos supieron decir: "la justicia se subió al cielo. Aquí ya no está", años más acá tiene la misma vigencia.

Estas cronicas de una muerte anunciada, son las que nos sublevan y multiplican las ganas de luchar para que todos tengamos los mismos derechos, aunque en este mundo sea "un imperdonable delito o incomprensible locura".

abrazos, Hugo

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