sábado, 23 de mayo de 2009

Apunte

Algún día también morirá el letrero, y los versos también. A. de Campos


Nos iremos despacio como se olvidan las guerras
Este es un camino largo. No tan largo serpentea
Entre palacios
Entre casas de dueños sin rostro entre bajos pasos
Lo que toca en su tránsito obra como milagro
Lo único que tenemos es la esperanza que algún día cesará
La certeza de que el pozo secará su agua profunda
Sólo una napa legítima una capa de tierra santa frente
A la infinita maldad
Dios moviendo la cola del perro y ladrando su alegría
Su furia
Oh que gran paisaje construido por la cultura
Permanecen en roma las hogueras
Hay un campo sembrado de cruces y de sangre
En américa una estatua levanta la mano de la libertad
Y no es un símbolo es alguien endurecido por los fracasos de viajar
Cargando en la bodega la familiar historia ya olvidada
Un nuevo trazado de calles es mapa de lo perdido
Urge la urbe inaugurada bajo las luces de colores
Bajo la sombra de los faroles ahora quemados por la tardanza
Estamos todos juntos aquí allí por donde mires
Hay restos de cabellos enredados en aspas de molinos
En alambradas fraudulentas crines desesperadas de galopar
Será esta una forma de la despedida será una estancia
La eterna savia la energía del tallo y el punzón de la espina
Las rosas y los palos borrachos y los troncos del camalotal
Toda la madera consumida por lo voraz de un sol matutino
Del sol del mañana
Del futuro escrito en nuestras manos y con el que jamás
Volveremos a acariciar

Nuestra piel es letrero de la sola existencia papiro
Del polvo del poema

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