por suerte nadie me veestoy sediento
quisiera el tiempo parara pasara
como el auto bajo mi ventana
brillo en el techo
en el límite de la ensoñación
la parejita callada atenta al minuto inicial
en que el amor respirará en los oídos
pero el espejo huyendo del reflejo
un interior a mereced de la cadencia
otro
testificando para sí lo que es una prisión
el rebote del silencio
parece menos real contarlo
resulta un ruido de palabras
4 comentarios:
...pica Hugo,detrás de la ventana....
saluditos..
puede pasar, saludos señora y gracias por su visita, h
El poeta sediento, el poeta testigo y despierto.
¿Ruido de palabras? Crujen de ojos, se elevan, salpican como toda buena poesía.
Un abrazo.
gracias M. saludos, h
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