lunes, 18 de mayo de 2009

textura

Nunca me olvidaré de ese acontecimiento / en la vida de mis retinas tan fatigadas C.D.de A



Estamos enfermos de no sé qué extraña tristeza. Estamos muy enojados y lo disimulamos bastante. Todo lo que podemos. Pero en algún punto se filtra. Contingencia. Continencia. Permeabilidad de las capas. La lengua late más rápido que la cabeza. No se puede decir que nos gobierne el corazón. Aunque se pueda decir que el corazón es egoísta. Y el pensamiento. Qué ha sido del pensamiento convertido en unos pocos pesos. Nos cuesta ser sensibles y lo ocultamos en la altanería. Arrogantes deberían ser las hormigas. Altivo el árbol. Tempestuoso el río. Lejos de nuestra naturaleza copiamos a los animales que podemos moralizar. Idiologizar. Idiotizar. Que me digan lo que quieran: los hombres hemos perdido la profundidad de nuestra sombra. En algún lugar del camino hubo una piedra y lo hemos olvidado. Hemos dejado de escuchar en el caracol de la poesía o lo que es peor lo hemos arrojado lejos. Lo más lejos posible: la playa de la necedad.

2 comentarios:

CLAUDIA VILLAFAÑE CORREA dijo...

Hola amigo, estoy visitando tus textos y quiero dejar mi huellita.Me encanto la frase "la playa de la necedad" si supieras cuantas veces estuve alli hasta llegar a un equilibrio,algo frágil pero real tambien, un beso de Claudia

hugo luna dijo...

ande no más amiga, recorra que para mi es un gusto, se agradece, h

fría felicidad

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en memoria

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