lunes, 10 de enero de 2011

un poema de María Elena Walsh

Balada de la alondra persuasiva

En otra madrugada,
por vientos de ceniza,
obedecí al latido de la alondra.
El cielo no era cielo todavía.
            
La zona del hornero,
el tiempo de la encina
se inquietaban en lento aprendizaje
y el cielo no era cielo todavía.
            
Hubo un encantamiento
de flor y hierba fina,
un cauteloso antaño de rocío,
y el cielo no era cielo todavía.
            
Septiembre constelado
de dos campanas frías
rodaba por lugares de silencio
y el cielo no era cielo todavía.   
        
En clima de obediencia
mi pulso recorría
todo un advenimiento de corolas
y el cielo no era cielo todavía.

No regresó conmigo
la alondra persuasiva
porque me desterró de su latido
cuando el cielo fue luz de mediodía.

4 comentarios:

Lucía.uy dijo...

.....yo la quise y la quiero mucho, siento enormemente su muerte...

saludos, Hugo.....

hugo luna dijo...

así es amiga yoruga... es una gran tristeza... saludos Lu

Elizabeth W. dijo...

Qué preciosas palabras! Justo..."alondra" es una palabra que siempre me cautivó...no sé por qué...bueno, creo que por su sonoridad, por su cadencia vocálica. GRacias huggh!

hugo luna dijo...

gracias a vos Elizabeth por la visita.

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