Los árboles también se fueron – Nikolay Zabololtsky
El caballo que desde siempre
Galopaba en mí
Con el que supe relinchar
Frotándome en el bosque
Entre cortezas
Aquel que alimentó
El pájaro en su lomo
Y dejó las crines eclipsando
Al viento
El caballo mío que tenía
Corazón robusto
Y patas asesinas, ingenuamente
Asesinas para el trébol
Y la brizna
También se ha ido
Como se ha ido algo de mí
Que miraba en la llanura
Un mar de sueño
Y al pararse en dos patas
Arañaba la luna el espejo de la luna
Reflejado en la mancha blanca
Es posible entonces
Perder la sombra frondosa
De los recuerdos
Una biología de ausencia
Se anuncia con el otoño

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