El cuerpo se anuncia en ascuas
Esa costumbre de estarse colgando
Y mover como la chica del exorcista
En el horror mismo
Sin la dosis binaria bien-mal
Pero siempre una vena una estría
El maltrato que eriza la piel
El cuerpo en su sueño intransferible
Nada da a suponer que corre
Dentro del prado otro sueño
De carretera iluminada de rojo
Entre túneles herméticos
O esclarecidos en la desecación
Penuria del cuerpo: el ojo en su tul
Tamiz de la distancia
Cabe lo ajeno en el cuerpo o es pura impericia
Su finitud su tiempo
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