jueves, 16 de abril de 2015

Malversaciones





Soy negro resentido, me doy cuenta
Cuando veo en la cabeza de la reina
Algo que brilla por cincuenta mil, pero eso
No podría formar parte de ningún poema
Salvo en su carácter bastardo
No es la misma luz la que devuelve el oro
No es la misma sombra la que sucumbe en la piojera
Ahora mismo rugen los motores en la calle
Es el día tragado por un león
Es el cemento deglutido por la selva
Una papa obscena se deja pudrir en la bolsa
Nadie pintará otra vez los rostros tiznados
De la desesperanza
El verdulero prefiere regalarle una ramita de albahaca
A quien ha pagado una fortuna por una palta
Que darle una manzana al niño del otoño y el hambre




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