hoy caminé bajo la luna y pude ver
la vulgaridad de las cosas y su áurea sagrada
las copas vacías después de un brindis
los ecos de las risotadas fraternas en el silencio de la noche
en el extraño ruido de los sueños
vi la autocompasión moviendo la cola de un perro
el parto de mi madre la carga cultural de su puje
el arrepentido sudor de los días la vergüenza de su luz
yo digo que es como la muerte
ese absoluto que tan bien describe el polvo
ir por la vida con la frente llena de pájaros
bebiendo en la sed del zumo de los pasos
de la fruta amarga y sedentaria que acostumbra a los huesos
yo digo que es como la muerte
por eso la fuente no seca la magnitud de su manantial
fluye por nuestros labios pero estamos mudos
y en la nuca de la traición nos refresca
yo digo que es como la muerte
tanta ronda de abrigo en la piel de la ovejas
oh lana de la resurrección
oh parva de lo incierto
estamos tan unidos en esta desolación
fantasmitas de la penumbra
encuentro tu palabra caída y al juntarla me explota en la cara
su sentido último
hijo dime que tampoco entiendes
y cuando lloras es un llanto real un verdadero llanto de cencerro
dime que al irte el pez huirá de la pecera
y en el agua de la memoria dirá sus primeras vocales de libertad
de digna libertad extendida por el lenguaje de su nado
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