nadie enfrenta dos veces a
los molinos de viento nadie
tropieza dos veces con la misma
mujer
no se arroja dos veces una piedra
en un mismo río
no se duplica el dolor ni su certeza
lo verdaderamente acumulativo
es el polvo sobre los muebles
la malicia del olvido cuando
simulado tras el desprendimiento
guarda el alfiler del hechizo -su
brillo enceguecedor
otro absoluto resbaló dos veces
y sólo a la tercera dio
la cabeza contra la pared
4 comentarios:
Pásele el plumero a esos muebles, che. Yo quiero estar sentada en alguno de esos bancos, ah, ma qué París, Irene
jaja... no es fácil, Irene, gracias por tu visita... h
me refiero al plumero, obviamente!!
Y si no, pásele blem, irene
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